Tuxtla Gutiérrez, Chiapas,

Director José Juan Mendoza Hernández :::

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De Facto

MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO

LAS ALIANZAS Y EL PODER

Sorprendentes para muchos, descomunal para otros e indiferentes para la inmensa mayoría de votantes, el tema de las alianzas, que frente al poder, no es más que el reflejo de la inoperancia, de la inercia y del oportunismo para el asalto electoral, que por sí mismas, esas coaliciones destapan la cloaca que tras bambalinas, tiemblan de pánico perder cotos o ser sometidos al juzgamiento popular por los yerros, cuyo hartazgo de los partidos políticos, incrementa la nulidad de boletas o votos de castigo para los actores y siglas pendencieras registradas ante el IFE, para poder participar en las elecciones constitucionales. Los referentes de repudio y acomodos son primordialmente por el momento Oaxaca, Hidalgo, Durango y Chiapas.

Mientras se eleva al más alto nivel mediático la disputa de la discrecionalidad sobre acuerdos de las alianzas, en los estados donde se han concretado ir “juntos” el agua y el aceite, -como lo denominan los interesados- es decir, el PAN y el PRD, para derrotar al PRI y hacerlo a un lado del ejercicio del poder, en Oaxaca, los priistas afinan sus estrategias electorales, por demás ensayadas durante décadas, para demostrar a propios y extraños que esa composición molotov, por su propia naturaleza podrá explotar, incluso, antes de que se lleven a cabo los escrutinios.

Los desacuerdos al interior de cada uno de esos partidos no son como reza viejo refrán: “la ropa sucia se lava en casa”. De ninguna manera, se están ventilando los intereses antagónicos en lavaderos públicos, que a pesar que sus propias dirigencias intentan hacer creer al electorado que es un pacto congruente para impedir que el PRI siga gobernando en esas entidades donde quieren desplazarlo, la realidad que se refleja desde el interior de esas pretendidas alianzas, es que ni siquiera se pueden poner de acuerdo.

Por supuesto que la disputa es, ¿quién encabezará las posiciones políticas de elección popular?, pese a que en Oaxaca se hayan decidido rescatar la imagen priista de Gabino Cue, amén del reparto del botín espectacular que representan las administraciones municipales o estatales, según sea el caso.

Por tan solo citar, en Hidalgo dicha alianza no prospera, o no cuaja, como suele decirse, porque las disputas desde los liderazgos locales en cada uno de los partidos que pretendieron inicialmente llevar a cabo la más amplia alianza con todos los partidos, no estuvieron de acuerdo con que fuera Xochitl Gálvez quien resultara candidata para la gubernatura.

De las estrategias de amasiato electoral que pretende el PAN, sus intereses están centrados en las entidades donde además de no tener presencia, quieren enmendarle la plana al PRD, sabiendo que este partido, pese a encabezar gobiernos estatales y municipales en esos cuatro estados, no han rendido los frutos de compromisos, basados en sus declaraciones de principios, toda vez que han demostrado que resultan ser peores que a los gobiernos que han eliminado de sus antecesores.


Las prácticas de corrupción y el ejercicio del poder en manos de perredistas, es repudiado por sus mismo militantes, principalmente los creadores de ese partido en cada localidad, los de ideología izquierdista o de contra peso gubernamental, mientras que están convencidos que expriistas, ambiciosos de poder y de fortunas, han desplazado a sus originales liderazgos para dejarlos simplemente como parte de la escenografía que le da lustre como partido de oposición al sol azteca.

En tanto, desde el PAN, convencidos de no tener ni siquiera presencia en cientos de localidades de las cuatro entidades donde va al rescate del PRD, sabe que con la venia del presidente de la república, a través de los programas sociales y el manejo estratégico de estructuras gubernamentales, condicionados al desahogo de presupuestos federales hacia esos estados, sueñan con hacer efectiva la alianza, por encima del voto cautivo que el PRI cuenta desde siempre y que ha recuperado en los municipios donde circunstancialmente fue desplazado por el PRD, como sucede en Chiapas.

CHIAPAS, EL REFERENTE

El asunto tan disputado, es claro hasta para ignorantes del quehacer político. Es diáfano, así de transparente que no importan las ideologías; son intereses aviesos que los mueve a mantener el poder, por encima de cualquier cosa y dispuestos a todo para no perderlo, como sucede en Chiapas, donde el mayor compromiso, está claro -insisto-, es con las cúpulas de poder, para mantener lo amasado hasta ahora.

El antecedente más inmediato de esas raras alianzas, hoy clarificadas en Chiapas, suelen ser el referente, precisamente en el amasiato que logró Pablo Salazar Mendiguchía, para imponerse por encima del interés ideológico, el interés personal que lo llevó al clímax de ese ejercicio de poder, para amasar ilegalmente cuantiosa fortuna, con el amparo panista, protagonizado por el expresidente de la república, Vicente Fox, con quien se liga en los negocios más turbios que el mismo poder otorga.

Esa mezcla de siglas de partidos, incitados desde el PRD y el PAN, sumando a la chiquillada, fue la consagración de la comisión de una serie de delitos, que hoy en día el presidencialismo panista se niega a ejecutar los principios fundamentales de las leyes, otorgando impunidad a la gavilla de asaltantes del erario público, incluidos por supuesto Vicente Fox, Pablo Salazar y sus respectivas parentelas. Hoy está por escribirse una nueva etapa similar.

Hoy en día, los perredistas y demás votantes, están a punto de olvidar ese agravio, que el mismo gobernador Juan Sabines Guerrero recordaría a los chiapanecos, tras intentar etiquetar recursos para resarcir parte de los agravios y reparación de daños ocasionados por Pablo Salazar, al no invertir miles de millones de pesos destinados a los que ocasionó el huracán Stan en 2005, al intentar que no se llevaran a cabo elecciones locales en Chiapas, para presidentes municipales y para diputados locales, aclarando que serían 500 millones de pesos que se ahorrarían para destinarlos a obras que Salazar no cumplió, pese a contar con millonario presupuesto para la reparación de daños.

Es paradójicamente imposible que la militancia perredista pueda olvidar de la noche a la mañana, que después de la elección presidencial del 2006 y hasta hace apenas pocas semanas, desconocían a Felipe Calderón como presidente de la república, emanado del PAN y a quien llamaban “presidente espurio” y que sea precisamente iniciativa de su partido, sumarse ahora para denostar al PRI, tan solo para hacer creer que así impedirán que el tricolor llegue nuevamente a ocupar Los Pinos en el 2012.

La institucionalizada corrupción en México, es un asunto que no respeta siglas de partido, porque el ejercicio del poder está inspirado en personajes nada probos, pero expertos en el arte de engañar, de mentir, de manipular, sin más compromiso que hacer gobiernos donde al final de cuentas se enriquecen unos cuantos, corifeos del poder.

En esas condiciones, las alianzas que se preparan en los cuatro estados, pese a que sin duda contarán con la estructura y dinero públicos, presagian un acomodo en el reparto del poder, que sin precedentes en la historia política y activa de los partidos en México, lo que menos importan son los gobernados y por supuesto, los electores… ahí está pues… ¡YA!

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